En Equator todo gira en torno a la conexión, el fortalecimiento y el cambio.
Nuestro trabajo se apoya en tres pilares que, juntos, ponen en movimiento a jóvenes de todo el mundo.


Compartir historias sobre el mundo de hoy.
A través de nuestra plataforma en línea, los y las jóvenes entablan un diálogo — a través del ecuador.
Graban su realidad: su pueblo, su escuela, sus sueños. Comparten lo que les conmueve y escuchan las historias de otros, desde Bolivia hasta Bélgica.
Temas como el cambio climático, la desigualdad o la migración surgen directamente de su vida cotidiana. Las historias se vinculan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y les invitan a pensar y a actuar.
En un mapa interactivo del mundo, pueden descubrir los vídeos de otros y reaccionar. Así nace un intercambio digital lleno de curiosidad, reconocimiento y solidaridad.

Compromiso local con un impacto tangible
Equator no solo apoya intercambios en línea, sino también proyectos sobre el terreno.
Junto a socios locales, hacemos realidad iniciativas que fortalecen a la juventud — desde material audiovisual hasta espacios de aprendizaje, talleres creativos o huertos escolares.

Gracias a donaciones, colaboraciones y acciones educativas, hacemos posible un cambio sostenible allí donde realmente importa.

Aprender juntos, más allá de las fronteras
Equator vincula escuelas de educación primaria y secundaria con escuelas asociadas en otras partes del mundo.
Juntas trabajan en temas comunes, comparten historias y tienden puentes — a veces de forma literal, y a menudo de manera simbólica.
Las llamamos Escuelas Gemelas: grupos de clase que aprenden, reflexionan y sienten juntos.
En otros proyectos, los y las jóvenes participan en acciones o encuentros que amplían su mirada y enriquecen su mundo.
Equator no es un camino de una sola dirección.
Es un círculo de intercambio, conciencia y acción.
Invitamos a escuelas, docentes, organizaciones juveniles y ONG de todo el mundo a formar parte de esta red.
Porque juntos sí podemos marcar la diferencia — voz por voz, historia por historia.